Llevabamos mucho tiempo con ganas de volver al campo cuando no se helaran las tuberias de la casa como nos ocurrió la última vez. Ya se respira la primavera y se saborea en el aire y en todo, en lo que comes, bebes, en los paseos por el campo y las risas de las niñas jugando libres como el viento. Y lo mejor para mi es ver a mis hijas jugando con cosas que no tienen aquí en su día a día en la ciudad, como trepar por las rocas y los árboles.